Una semana después.
El ambiente se había vuelto aún más gélido alrededor de aquella inmensa mansión donde Melissa se encontraba, aunque su alfa realmente no había hecho nada después del incidente con aquel hombre que incluso ahora la pobre chica seguía dudando si era o no una alucinación.
Su pecho latió extrañamente mientras terminaba de alizar las mantas que habían sido lavadas en la mañana, como su único trabajo en aquella casa era cuidar justamente del asesino de su padre, las cosas eran muc