Pov Narrador
Amaya ya ha cumplido tres meses desde que salió del hospital. Sus citas constantes con sus psicólogos han sido un pequeño avance para ella.
Aunque cada vez que habla de su tormento, sus días se vuelven grises.
No sale de la habitación y se despierta gritando en las noches, por lo que muchas veces, Miranda o Cailín van a su encuentro a consolarla.
Olvidar el trauma de una vida tortuosa no es fácil. Ella solo observa la Luna que es donde consigue paz por alguna extraña razón.