Pov Miranda
Me despierto temprano y como todos los días pido flores de colores que reflejen alegría.
Me quedo en la entrada esperando a que Carlos venga a buscarme.
Una vez que aparece, entro al auto, pero pronto observo como mi hija viene corriendo y sin pedir permiso, entra.
—No me mires así, mamá, iré contigo y punto, este también es mi deber y lo sabes.
Respiro hondo porque no hay quien discuta con ella, salió igual que su padre.
Llegamos al hospital y Carol nos recibe alegremente