Pov Amaya
—No tengo garantía de que lo que dices sea verdad.
—No me importa lo que tú creas, si te hubieses quedado a mi lado, nada de esto estaría pasando.
Chasqueó sus dedos y grilletes, aprisionaron mis manos y mi cuello.
En ellas, apareció un collar con puntas filosas que en cualquier momento podrían cerrarse y matarlas.
Él jaló de la cadena y comencé a ser arrastrada hasta quedar cerca de él.
—Esta vez, lograré lo que quiero Amaya, antes de que alguien venga a rescatarte de nuevo.
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