Pov Amaya
Habían pasado días desde que la Luna llena se alzó al cielo tan grande e imponente.
La primera, después de aquel baño de sangre que desaté, que no se tornó roja.
Las manadas que quedaron, ahora vivían con temor de ser juzgadas y diezmadas, como lo hice con muchas.
Pero eso solo iba a depender de ellos.
Hoy es un día diferente, hoy mi poder está más fuerte, un cosquilleo en la piel me hace saber que está conectado con mis emociones.
Miro a través de la ventana las montañas