Pov Amaya
Todos salieron de la sala dejándonos solos, sus pasos hacia mí eran lentos y medidos, sus ojos jamás abandonaron los míos.
No me sentí segura por primera vez en su presencia, no conocía las intenciones, hace un rato lo ví muy feliz con su mate sentada en su regazo y ahora está aquí para que exactamente.
Di unos pasos hacia atrás cuando sentí que la distancia sobrepasaba el límite que yo misma impuse.
—¿Me tienes miedo Amaya?
—Deberia.
Su mirada se mantuvo igual, intensa y