MORGANNA
Despierto con la sensación de que algo pesa sobre mi pecho, una mezcla de ansiedad y deber. Mis ojos se abren lentamente, ajustándose a la luz tenue que se filtra por las cortinas. Puedo escuchar a mis padres antes de verlos; sus voces son como un eco distante que poco a poco se va haciendo más claro, más insistente.
Alla vienen
Me dice mi loba amber.
—Es hora de despertar, Morgana. Tenemos que hablar— dice mi padre con esa firmeza que siempre me ha intimidado. No necesito preguntar de