VICTORIA
Al entrar en la lujosa sala, siento la presión del ambiente. Mis padres y los de Zarco nos observan con expectación, mientras que los señores Lalaban nos esperan con una sonrisa. Zarco me presenta con un orgullo que no llega a sus ojos.
Me siento extraña y más cuando el mantiene esa mascara de prometido encantado cuando todos sabemos muy bien que no es así.
—¡Vaya, Zarco! No exagerabas al hablar de la belleza de tu prometida. Victoria, eres un verdadero encanto.
El señor me mira, es un