ZARCO
La tensión en el aire es palpable mientras Morgana y yo nos enfrentamos a nuestras emociones.
—Claro que quiero tener este hijo— le digo, pero sus ojos me escrutan con duda.
—No parece así—responde ella—No te veo entusiasmado con la idea.
Insisto, desesperado.
—Te quiero, Morgana. Y también quiero a nuestro hijo. Pero hemos tenido demasiados problemas.
Ella sacude la cabeza.
—No quiero atarte con un hijo si no estás comprometido. Si ya no me amas, dejemos las cosas así."
Morgana se sube a