>>> Adalet:
Él me tomó de las muñecas, levantando mis brazos sobre mi cabeza. Sus manos presionaban las mías con fuerza contra el colchón, y su mirada era intensa, casi analítica. Me sentí abrumada, un sentimiento extraño me invadió.
Dejé de forcejear, mi respiración se volvió rápida, haciendo que mi pecho subiera y bajara con fuerza. Entonces, recordé la pequeña bolsa de tela. ¡Carajo, él no podía encontrarla!
¡La carta estaba escondida entre mis pechos!
Una oleada de inquietud y nervi