—¿Luna, está ahí? —volvió a preguntar la Omega, al no recibir una respuesta—. Voy a ingresar. Con permiso —abrió la puerta lentamente, viendo los alrededores de la amplia habitación.
Fue entonces cuando la Omega se acercó al cuarto de baño que vio a Adalet salir.
La hembra de ojos esmeraldas lucía normal. Ya lista para ir al lugar de enfrentamiento. Ella lucía una blusa simple de color marrón y unos jeans del mismo tono.
—Solo me estaba terminando de peinar —sonrió Adalet, mientras ataba s