Capítulo 18: Los gemelos.
Los hombres lobos se marcharon rápidamente de los aposentos del Rey Alfa, sus pasos resonando en el suelo mientras el Alfa se quedaba solo una vez más.
La soledad lo envolvió, pero en su interior, una chispa de emoción se encendió.
—Bien, Zik —dijo con altivez—. Que empiece la cacería.
La idea de perseguir a Adalet, de recuperar a sus cachorros, lo llenaba de determinación. No había lugar para la debilidad ni para la duda. Iba a demostrarle a todos, incluso a ella misma, que nadie podía esc