Capítulo 80: Una creación.
En los territorios de los Kale, Adolphus preparaba sus armas. Balas de plata consagradas de un cazador, con ello Artem Kingsley seria fácilmente asesinado y derrotado. La manada London finalmente caería en sus manos, y todo aquello que debía de ser suyo lo tendría en la palma de su mano. Su hija Ayla había desaparecido, y sabía que aún seguía la pista del Alfa Artem pues tenía un poderoso capricho hacia él, pero a pesar de ello, no dejaría a ese infeliz Alfa con vida, pues su mera existencia su