Capítulo 58: Dejandola en silencio.
La lluvia aquella mañana caía serena sobre los bosques de las montañas, y Génesis despertaba. Mirando hacia los ventanales de aquella habitación, se quedó en silencio durante algunos minutos, mirando las gotas de agua que resbalaban en los cristales. Sentía su cuerpo dolorido, tan pesado como una gran roca y su mente estaba nublada y distante; casi como si hubiese despertado de un largo sueño. Mirando a su costado, se sorprendió al mirar a Artem allí, cuidando de ella como un gendarme que no da