Capítulo 163: Tristeza y deseo de venganza.
Nicanor Salvatore caminaba completamente cubierto de pies a cabeza por la vieja calzada que conducía a su mansión. Sosteniendo los despojos de su hijo mayor en sus manos. Su corazón se había llenado de odio, después de perder a su hijo mayor, y llevando en su bolsillo aquella gema que le había sido confiada por los sacerdotes que aún se mantenían fieles a la causa del señor, sabía que con ello tendría una victoria asegurada. Había perdido a la mayoría de sus hombres ante el cuarto príncipe, y c