Capítulo 37. Arrodillado
—¿Esto es toda la fuerza que tienes? Porque si es así, no me dolió —escupe Selene con arrogancia y descaro—. Puedo asegurar que mi abuelita, de casi 80 años, lo hace mejor que tú.
Media docena más de golpes en su trasero, ahora más fuertes, la hacen tragarse sus palabras mientras él la azota furiosamente y sin pausa.
—Connor… —gime ella luego del último azote. El profundo gruñido bajo del alfa en respuesta, hace que las mejillas de Selene se hinchen mientras sonríe a pesar de las lágrimas por e