7. Revelación.
—¿Tú lo sabías Carolina? —pregunto al borde del llanto, ella intenta tocarme pero retrocedo.
—No tenías que haberte enterado así.
—Pero me enteré. —subo a la habitación y ella detrás de mí.
—¿Tú también eres una de ellos?
—En cierto modo lo soy —responde—. Tú también lo eres, pero te convertirás cuando cumplas dieciocho. —mi boca se abre en forma de; ¿qué?
—Yo no puedo ser un bestia. No lo seré, no, primero me mato.
—Roni, creo que tú hermano te explicará mejor esto. —el mencionado hace presenc