26. Márcame

Después de nuestra charla nos quedamos dormidos de nuevo, bueno, él se quedó dormido, yo no sabía que hacer, no tenía sueño.

Con cuidado me quité el brazo de Dayron de la cintura y me levanté. De puntillitas corrí hasta el baño y agarré la pasta, con sumo cuidado, volví a mi lado de la cama y le comencé a hachar pasta en la cara a Dayron, cuando llegué a donde se supone que debería tener un bigote, le dibuje uno pero el olor a menta lo despertó.

—¿Qué coño…? ¿Qué me hec
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