Cuando mis padres me vieron al día siguiente sin siquiera un solo rasguño, inmediatamente me cuestionaron por lo que había pasado. El saber que la Diosa había intervenido en mi recuperación milagrosa, hizo sentir a mi padre celoso, pues solo mi madre había tenido el honor de verla, y ahora yo también. Decía que sentía que lo estaba evitando, cosa que hizo reír a mi madre.
Además, se sintieron muy felices del resultado del “sacrificio”, de lo que ella había pedido a cambio de bendecir nuestra u