Hijo de la Luna 15° El sacrificio...
Flotando sin necesidad de mover siquiera un músculo, la brillante figura de la Diosa se acerca hacia mí y, cuando estoy a su alcance, alza su mano, tocando mi frente con solo su dedo. Inmediatamente, y latigazo de dolor se extiende desde el punto de contacto hasta las puntas de los dedos de mis pies y no consigo aguantar el grito de dolor que mi cuerpo puja por dejar escapar. La agonía que me recorre por completo, es casi como tener fuego líquido en las venas, está al borde de lo insoportable,