El tiempo es algo realmente efímero, al punto de que, en un pestañeo, puede pasar una década sin que siquiera lo notes. Dos años más, síp, el médico dijo que sería posible que ocurriera, pero ¡hey! Cuando se es como nosotros, puede pasar cualquier cosa. Y por eso mismo, ahora estoy sentada en el sanitario, esperando pacientemente a que el tiempo de la prueba de embarazo transcurra de una buena vez para confirmar mis sospechas.
Conmigo está Nina, no quiso dejarme sola en algo tan importante, ma