Capítulo 84°

En cuanto esas palabras quedan flotando en el aire, puedo jurar que escucho a Tayler maldecir en mi mente la mismo tiempo que yo en la mía. ¿Cuándo me vieron? ¿Cómo? ¿No se supone que estábamos solos? No tenía que haber nadie en el río en ese momento, ¿o habrá sido durante la carrera? Sin embargo, a pesar del pánico que ambos estamos sintiendo ahora, ninguno lo demuestra y, en su lugar, permanecemos lo más serenos posibles, mezclado con un poco de sorpresa, como si fuera algo completamente ines
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