-Bueno clase, ya pueden retirarse, los veré la próxima.
La hora terminó y suspiro: gracias a la Diosa que la madre de Yhoseline no dicta más clases aquí, la verdad es que prefiero a su reemplazo todos los días de mi vida. La profesora Tulsi es una verdadera bendición para mí, poder cursar sin que tenga que preocuparme de cada cosa que digo o hago, es un alivio. Además, no siento que me asesine con la mirada durante las dos horas que dura la clase, por lo que me ayuda a poder estar más relajada