La voz y el tono de autoridad que nos alcanza, a mí simplemente me hace estremecer, sin embargo, puedo ver a todos los demás presentes, cómo agachan la cabeza y la mirada al tiempo en que se muestran sumisos, dejado expuesto el lateral de sus cuellos a modo de muestra de respeto. Incluso la loba ante mí, que aún no ha vuelto a su forma normal, evita mirarlo a los ojos mientras él se acerca abriéndose paso por el camino despejado que le han dejado los miembros de la manada.
En cuanto nos alcanz