Todos se fueron sin decir ni una palabra, Lyon no le prestó atención a su amigo, ni a su hermana, solo tenía ojos para ella, su aroma dulce lleno su sentido del olfato, que comenzó hacer que se volviera loco por ella.
—Por supuesto Alfa —respondió Aysel —podemos entrar a mi habitación o quiere que sea la suya…
—No tengo problema que sea aquí —dijo Lyon levantando los hombros, lo que había pensado decirle ya todos de la manada lo sabían.
—Dígame Alfa que quiere decirme… —Aysel lo miró con inte