38. Los invitados
Loti dormía a mi lado, tranquilo, con la respiración pausada y regular. Algunos mechones rebeldes caían sobre su frente, dándole un aire aún más sereno. Lo observé en silencio, preguntándome si esto que teníamos realmente duraría.
No había pegado ojo en toda la noche, dándole vueltas a ese anillo en el subterráneo. Actué normal con él, como siempre, pero la duda se hacía más pesada con cada minuto. Por un instante, estuve a punto de preguntarle anoche, cuando estábamos juntos en la bañera, pero