26. Ellos o nosotras
Jessica estaba ahora en el hospital, mientras yo permanecía en la mansión, inquieta. La culpa no tardó en aplastarme por lo sucedido. Los demás no dudaron en señalarme, acusándome de haber envenenado intencionadamente a Jessica.
—Rainer va a matarte por lo que hiciste —me recriminó Lavinia, con los brazos cruzados en el umbral de mi habitación—. Todos en la mansión ya saben que lo hiciste por envidia.
No respondí; no valía la pena. Yo era inocente, y ella lo sabía perfectamente.
—No sabes lo qu