15° Problemas de negocios.
Lia observó al hombre frente a ella, tan alto y sonriente y luego ladeó la cabeza.
— Yo… lo siento, olvidé quitar el anuncio, pero ya encontré inversionista — el hombre no disimuló en hacer una mueca de desagrado y dejó la maleta en la mesa más cercana.
— De verdad que este negocio me conviene mucho — le contó — verás, soy el dueño del aeropuerto que está a unos minutos de aquí. Ayer un vuelo se canceló y no tenía a donde llevar a mis pasajeros, así que tuvieron que pasar la noche en el aeropue