Al mediodía, un grupo de centinelas regresaba de la frontera.
— La luna se encuentra en la madriguera, eviten hacer comentarios innecesarios — advirtió Sam, quien había asumido el liderazgo.
Ellos comprendieron la razón de su advertencia: el alfa no deseaba que se hablara de los recientes sucesos en la frontera. Todos asintieron, aunque sus miradas se desplazaban con disimulo por los alrededores, en búsqueda de ella.
Como centinelas, su deber era custodiar la frontera, y cada cierto periodo er