Los mellizos trajeron alegría al lugar, estaban vestidos con un enterito azul idéntico, calcetas y zapatitos a tono, sus cabellos estaban peinados de lado, ambos llevaban una cadena de oro con un dije, era la letra D, con pequeños diamantes incrustados, sus ojitos grandes, redondos y tan azules, resaltaban de su regordeta carita
— ¡Por dios, son tan adorables estos bebés, deberías tener otro par!
Apenas terminó Alicia, de decir esas palabras, Adriana, se ahogó con su propia saliva y com