La llegada de Cecilia y Egon a la mansión Alcántara.
Los esposos Lombardi cargaban a los mellizos, Estaban sorprendidos de la gran diferencia entre ellos, y solo bastaba ver a sus abuelos para saber a quien habían heredado su parecido.
— Donovan, que bueno que viniste, ¿Por qué nunca me dijiste lo difícil que era cuidar de bebés recién nacidos? Creí que eras mi amigo. ¿Qué más me has ocultado, eh?
— Dallán, yo que iba a saber que de la noche a la mañana te convertirás en padre de mellizos y te casarías, ahora ya los bebés están aquí y debe