El heredero Rodríguez viene en camino.
A la mansión Rodríguez llegaba Emill y su eficiente mano derecha, se le podía ver de muy mal humor. Su padre aunque ya estaba retirado, se encontraba sentado en la silla principal checando las cuentas. Un cliente importante del medio oriente le había transferido ochocientos millones de dólares y esperaba su mercancía a más tardar un mes.
— Degél, ¿Ya llegó la transferencia? Necesitamos preparar este cargamento, debe llegar intacto al medio oriente.
— Las cosas están marchando bien Emill,