Úrsula bebió de su copa y esquivó la mirada del mafioso, no quería mirarlo a los ojos, sentía que Alessandro Ferreti podía llegar hasta su alma y saber que había en ella
La mirada del hombre estaba fija en los movimientos corporales de la bella chica
— De nada te va a servir no mirarme
— No uses tu entrenamiento conmigo, estás leyendo mis movimientos corporales, pero es en vano, dije que quiero comenzar de cero, que quiero estar con un hombre que me haga sentir amada y que soy su único