Un ron en las rocas deleitaba el exquisito paladar de los Tonali. Estaban en la bodega de la mansión, bien acomodados en sillas con una plática amena y el reloj más cerca de la media noche que del atardecer. Brahim no había vuelto a la casa luego de aquel día en el que Bethany lo agredió de manera tan espontánea y sumamente rara. Se rió con ganas cuando Ciro le comentó las razones del por qué había actuado de tal manera. Mucho le había durado el paripé.
-Eres un idiota. –Le dijo Ciro por su fal