Los hermanos Tonali yacían en una de sus fábricas de estupefacientes verificando la calidad del producto recién fabricado que estaba a punto de ser comercializado alrededor de toda Europa y algunas zonas de Asia. Ciro se inclinó lo suficiente para olfatear una pequeña muestra encontrándolo de primera calidad. No probaba su mercancía, siempre se creyó un hombre débil y temía volverse adicto muy fácilmente. En cambio, Brahim no tuvo problemas con meterse un poco de la droga en su boca. Sus papila