Jemima
Me encontré a la deriva, sin saber hacia dónde me dirigía, aunque una fuerza insistente dentro de mí me obligaba a seguir avanzando. He llegado a darme cuenta de que esa fuerza no es más que el peso de mi dolor. Me oprime, haciendo que cada intento de detenerme se sienta como un desafío que nunca podría enfrentar. Mi corazón se sentía tan pesado; el dolor que sentía no podía explicarse.
Sentía como si arrancarme el corazón me haría sentir mejor. Pensé que aliviaría el dolor. Justo entonce