Janine
Mi primer día de trabajo no fue tan agitado como había imaginado. Preparé los platos según lo solicitado y, gracias a los turnos dobles que solía hacer en el restaurante, pude desenvolverme bien y multitareas sin problema.
Finalmente conocí a la señora Claudia, la dueña del Palacio Claudia. Parecía agradable mientras nos dirigía unas palabras.
No pude evitar admirarla; era tan joven y aun así había logrado tanto. Parecía estar en sus mediados treinta, y tenía una presencia tan elegante q