263. Memorias
Leonardo
El desayuno siguió su curso con aparente normalidad, a pesar del peso que cargaba aquel sobre. Bella y Louis estaban demasiado distraídos como para notar el cambio en mi humor, y yo me esforcé al máximo por no dejar traslucir la tensión que se acumulaba en el pecho.
En cuanto terminaron de comer, las niñeras se los llevaron al jardín. Salieron corriendo, entusiasmados, compitiendo por ver quién llegaba primero a la fuente. Los observé un momento, dejando que el sol de la mañana me cale