248. Primera caída
Peter
La sala estaba en silencio, pero el desorden a mi alrededor reflejaba el caos que dominaba mi mente. Papeles desparramados sobre la mesa, facturas vencidas acumulándose en pilas amenazantes y la botella de whisky a medio vaciar junto al vaso vacío que sostenía en la mano. Me estaba hundiendo, y todo lo que había construido parecía escaparse entre mis dedos como arena.
El teléfono no dejaba de sonar, pero lo ignoré. Seguramente era otro acreedor o, peor aún, alguno de los pocos inversionis