234. Momentos robados
Leonardo
Entré al dormitorio y la encontré exactamente como la había imaginado: Amber estaba inclinada sobre la cama, doblando la ropa con cuidado mientras armaba las maletas para el viaje. Cada uno de sus movimientos era meticuloso, como si preparar el equipaje fuera más que una tarea práctica; casi un ritual.
Mi mente, sin embargo, no estaba puesta en el viaje. Estaba atrapada en Magnus, que había salido hacía horas y aún no me había dado ninguna noticia. La tensión me recorría el cuerpo, vol