Mundo ficciónIniciar sesiónNo quiero estar aquí, ¡no quiero!
Es lo primero que he pensado desde que el efecto del sedante se ha pasado. Me encantaría gritarlo con todas las fuerzas de mis pulmones, pero ya conozco el resultado. Entre más grite que quiero salir, más tiempo me dejarán encerrada. Es así, como un castigo al deseo de no revivir mi pesadilla.
«Cálmate Allegra», me digo. Esta vez no puedo empeorarlo. Si lo hago solo le daré el gusto a Kitty de dejarme encerrada aquí, para ella tener el campo lib







