Mundo ficciónIniciar sesiónDebería salir corriendo, sin embargo, eso no ayudaría en nada porque mañana tendría que enfrentarlo de todos modos. Él pone el auto en marcha luego que me acomodo en el asiento de al lado. Apenas me mira de reojo con desconfianza y después se concentra en la vía.
―¿A dónde vamos?
―¿Ya cenó? ―pregunta como si no ocurriera nada.
Muy astuto. Es él quien tiene la sartén por el mango ahora.
¡Diantres!
Cómo vine a ser tan descuidada.
―Si me siguió, es







