7. No sé atreva a tocarme.
Maryam, como cada mañana, despertó temprano, tenía a cuatro niños a los que arreglar para llevar a la escuela. Aún recordaba como la noche anterior su madre se había burlado de ella diciendo que no llegaría a nada, que con esos cuatro niños nadie la iba a querer y que había desperdiciado su belleza por una noche de placer, a saber con qué muerto de hambre cuando ella podía haber sido la esposa de un noble.
Ya estaba acostumbrada a los desplantes de su madre, pero no le importaba, tenía a sus cu