Voltee la jugada. Ahora era yo quien estaba sobre ella.
La había dejado tomar el control por bastante rato y entre los besos y caricias, estaba enloquecido. Deseaba más.
Es retrospectiva, había tenido sexo con muchas mujeres en mi vida y con todas lo había disfrutado. Pero con Bel, no sé ni como comenzar a describirlo. Su olor, su suave y clara piel, cada toque de ella, emitía una especie de corriente por mi cuerpo. Sentía que la entrepierna me iba a explotar.
Me metí entre sus carnosos muslos