Por alguna razón, entré en la casa con el corazón en la boca. Me sentía más tensa por momentos mientras era recibida por un silencio sepulcral desde el vestíbulo hasta la sala de estar. No avisté ni a una sola persona. Estuve a punto de sentir la tentación de sacar mi teléfono y llamar a Rico, pero decidí no hacerlo.
Cuando llegué al piso de arriba, me sentí confundida sobre a qué habitación ir. Al dormitorio principal que compartía con George o a la habitación de invitados.
Bueno, supongo que