Capítulo treinta y cuatro: Un Luca muy alegre.
El día de clases había llegado a su fin, luego de despedirme de mis amigos, me reuní con Matt en el estacionamiento y salimos un rato a algún lugar apartado de la uni para pasar un momento agradable juntos.
Nos dirigimos a la cabaña cerca del lago y una vez allí nos sentamos juntos alado de la laguna en el pequeño puente,
— Me moría de ganas de tenerte toda para mí— susurro en mi oído mientras me daba algún suave beso en el cuello,
— Mmm, ¿estás seguro de que soy toda para ti? —lo mire c