Capítulo sesenta y ocho: Empezando uno nuevo.
En los siguientes 10 meses, todo el mundo estuvo a mil entre nuestros propios trabajos en sanatorios, el merendero y el proyecto del hospital; apenas teníamos tiempo de descansar, pero valía la pena.
En este tiempo ya contábamos con un accionista mayoritario que había dado una fuerte suma de dinero con la cual habíamos hecho todos los cambios necesarios en nuestro edificio, haciéndolo más eficiente para funcionar como un hospital, también gracias a varias entrevistas en la prensa y televisión;