Me miraba sin pestañear, se que le cuesta creer lo que acaba de escuchar pero habían ciertas cosas de mi vida que el desconocía aún siendo mi mejor amigo.
—Me niego a creer lo que acabas de decir – niega y lleva su mano al puente de su nariz – el Dante que yo conozco no sería capaz de mandar a matar a alguien.
— Eso es lo que pasa hermano – lo miró fijamente –