EMMA
Para cuando abro los ojos, me encuentro dentro de una habitación, me incorporo rápidamente al reconocer dónde estoy, la garganta la siento seca y el cuello me duele, recuerdo todo, Julian debió haberme inyectado un sedante, el que Michael no esté aquí, conmigo, me puede, me duele y me aprisiona.
Haciéndome sentir como lo que soy, una pésima madre, le he fallado y tengo que remediarlo cuanto antes.
—Por fin despiertas.
La voz dulzona de Marina, hace que salga de mi estupor, volteo y ella