EMMA
Julian me devora, rodeando mi cintura, mordisquea mis labios de un modo que me hacen derribar las barreras que he puesto, estoy cruzando los límites y no me importa, estoy cegada por el deseo que siente insano e inmoral. Su lengua baila con la mía hasta robarme el aliento.
—Maldición —gruñe entre dientes.
Toma mi mano, tira de mí subiendo de nueva cuenta las escaleras, mi corazón late frenético, vamos a su habitación, cierra con pestillo y vuelve a mí como vendaval. Sus dos manos rodean mi